El pequeño gran detalle de la calidad humana

Seres humanos hay muchos. Personas valiosas, pocas. La diferencia: su calidad humana, su educación.

Los buenos modales y el protocolo social son el decoro que distingue como mejor la calidad de una persona sobre otra.

Ayer tenía que dar una consulta presencial en el consultorio y el paciente nunca llegó. Tampoco tuvo la cortesía de avisar. Y no pasó nada. El mundo sigue girando. Y la consulta ya estaba pagada. Precisamente, la experiencia me enseñó hace años a crear un sistema que me protege de estas situaciones. Pero me hizo pensar en algo.

Vivimos en una época obsesionada con la productividad y grandes logros, bombardeados de comunicación en redes sociales acerca de éxito, liderazgo, productividad e inteligencia emocional. Y con todo, olvidamos pequeños detalles, muy pequeños, que hacen grande, enorme, la calidad humana de una persona.

Son detalles, pero no son insignificantes. Son los buenos modales. Son aquello que hacen fina a una persona.

Son formas de decir: «Sé que existes. Sé que tu tiempo vale tanto como el mío». El arte de la consideración por el otro.

Los buenos modales no son reglas antiguas o temas pasados de moda —como más de uno creería—. Son la expresión cotidiana de empatía. Son la traducción práctica y verbal del respeto, la clase y el decoro.

  • Pedir las cosas por favor.
  • Dar las gracias.
  • Ceder el paso primero a las damas.
  • Ceder el asiento a personas mayores y damas.
  • No poner los codos sobre la mesa.
  • No gritar ni hacer ruido.
  • No mascar chicle.
  • Ser puntual.
  • Avisar muy anticipadamente de algún cambio de horario.
  • Vestir adecuadamente para la ocasión.
  • Responder siempre un mensaje de WhatsApp, aunque sea tarde.
  • Nunca poner el WhatsApp en modo de no avisar la recepción de mensajes, para luego responder. Es un comportamiento soez en estas nuevas formas de comunicación.

En fin, la lista puede ser tan larga como todo un curso de protocolo social y mejora de la calidad como persona, los buenos modales. «El Carreño», refieren todavía muchos. Por un libro escrito en 1853 por Manuel Antonio Carreño, Manual de urbanidad y las buenas maneras. Era el libro de referencia sobre educación, cortesía, etiqueta, comportamiento social, respeto, conversación, puntualidad, trato a los demás, etc. A veces pienso que, además de tantos cursos de crecimiento personal, no nos vendría mal desempolvar un poco de El manual de Carreño.

El ArizaTip de hoy puede pisar callos, pero recuerda que sería amorosamente, dado el caso; reflexionar hoy es tan solo para recordar con seriedad que la calidad de vida no mejora solamente con más dinero, más conocimientos o más tecnología. También mejora cuando cultivamos esos pequeños grandes detalles que son las normas del decoro social que vuelven más agradable la convivencia humana.

Una sociedad más amable y en donde convivir se hace más agradable empieza con gestos simples y pequeños de educación.

¡Emoción por entender!

—Alejandro Ariza Z.

P. D. Si te interesa más de este tema, no te pierdas mi próxima conferencia en línea «Calidad de vida». Abordaré el tema de manera muy especial. Es parte fundamental.


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