Cuidado con la inercia.

¡Cuidado! No vayas a caer en la “inercia” de perseguir corriendo y corriendo un objetivo cuando, quizá, ya llevas tiempo de haberlo logrado. La permanente competencia y obsesión por mejorar puede menguar tu paz. Está alerta de lo que realmente quieres, tenlo claro, para que puedas distinguir cuándo parar, y hacerlo con armonía, con alegría. Deteniéndote a disfrutar. No se te vaya a pasar la vida en necia inercia. No se te vaya a ir la vida persiguiendo la zanahoria que ya habías logrado alcanzar desde hace un tiempo. Evita la enfermedad del “más”, propia del ego.

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