Detenerse en un mundo productivo

Honestamente, hay momentos en los que uno ya no quiere hacer más productivo nada. Y sentir esos momentos está bien.

Uno quisiera parar de «trabajar» aunque te encante tu trabajo. Parar, ya sea para informar, anunciar, convencer, crecer, producir. Me refiero a que uno puede sentir la necesidad de detenerse. Y como ArizaTip quiero decirte que eso es normal.

La vida no es una campaña permanente, aunque las redes sociales, los algoritmos y las empresas parezcan empeñados en hacernos creer que sí. Alguna vez ya te compartí lo que le escuché a un paciente que trabajaba en una empresa de venta directa con un alto rango; cuando me la comentó en consulta, sentí gran sabiduría en esas palabras:

«Las empresas son insaciables».

Vaya, vaya, vaya que si no. Y a veces uno simple y naturalmente se cansa. Hasta puedes llegar a sentir aburrimiento y, si reflexionas mucho, decepción.

En esos momentos pasa por la cabeza renunciar, salirse y ya no hacer más.

No. Tranquilo.

No.

Lo único que hace falta es descansar. Y puedes descansar practicando presencia.

Hace falta presencia. Pero una especial: presencia con uno mismo.

Porque también ocurre que uno vive tanto para los demás que termina olvidándose un poco de sí mismo. Esto es lo que cansa. Entonces, a descansar mediante la práctica de presencia con uno mismo solamente. Un rato.

Además, en mi experiencia, la convivencia excesiva tiene sus riesgos. Nos expone demasiado a personas que no quieren escuchar, no quieren aprender y, en ocasiones, ni siquiera quieren ser ayudadas.

Con los años he aprendido algo que me costó trabajo aceptar —y más por lo que me dedico—: no puedes ayudar a quien no quiere ser ayudado. Y, a veces, ni siquiera debes intentarlo.

En fin… Hay etapas para sembrar. Etapas para empujar y «echarle toda la carne al asador». Pero te quiero recordar que también debes darte espacios para simplemente estar.

Yo hoy estoy un poco más en esta etapa.

Tratando de frenar a los caballos que siempre quieren salir desbocados. La juvenil costumbre, casi inercia, de producir. Quizá también miedo a quedarse quieto.

Pero cuando uno tiene la bendición de poder detenerse sin que el mundo se derrumbe, vale la pena hacerlo. La calidad de vida se construye con decisiones inteligentes para vivir con entusiasmo.

Ser y estar.

Así, nomás. Un rato.

Porque también eso es vida.

Afectuosamente,

—Alejandro.


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2 comentarios sobre “Detenerse en un mundo productivo

  1. Muy cierto Dr! Me encantó tu escrito, porque eso siento a veces, y entonces te das permiso de estar contigo, sin prisas, disfrutando del silencio, la casa , muy feliz! Nada pasa si nos ausentamos y es realmente muy bueno a veces disfrutar de no hacer nada y descsnsar! Saludos Dr Ariza!

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